martes, 20 de octubre de 2015

La Música Afrocolombiana


La cultura negra de Colombia se constituye con los descendientes de africanos de las etnias provenientes del África ecuatorial, esclavizados y traídos a América desde la época de la Colonia, en el siglo XVI. Su llegada tiene lugar dentro de los inicios del capitalismo mundial, cuando la colonización europea introduce esclavos en el continente americano para la explotación de materias primas como el algodón, azúcar, arroz, tabaco entre otros.

Las raíces musicales afrocolombianas viene desde los Tayrona junto a sus descendientes directos como las comunidades cogui, Ica y wuiwua que actualmente viven en el Nevado de Santa Marta, todas estas culturas hablan de los opuestos complementarios que se lleva a cabo mediante meditación constante e invocación de fuerzas superiores, uno de los instrumentos musicales utilizados en sus ritos son los cuisis que son ejecutadas en pareja representando el principio femenino y masculino, según la etnia Cogui Cuisi Bunzi (Flauta hembra) que tiene 5 orificios y su función es llevar la melodía y Cuisi sigui (Flauta macho) que tiene 2 orificios que realiza el acompañamiento rítmico armónico, a su vez estas dos son acompañadas por un sonajero o maraca. La música ritual desarrollada con estas flautas se mezcló en la época postcolonial con los instrumentos que ingresaron los esclavos africanos, a partir de la relación cultural entre indígena y afro-descendientes nació un nuevo folclor con una fuerte impronta de procedencia hispana e indígena.

De este hecho surgió un ritmo musical más difundido por toda américa: “La cumbia”, si bien la gran mayoría desconoce el origen real de este ritmo, surge paradójicamente el estilo más alegre y representativo de la cultura latinoamericana.

Es así como la música afro tuvo un gran impacto en nuestro país, gracias a las raíces afroccidentales traídas desde los esclavos, cada región le pudo dar una identidad propia con toques de tambor, marimba, sonajeras y cantos
Desde el siglo XVII aparecieron nuevos lenguajes de habla, música y danza en todas las regiones del país en donde hubo gente de origen africano. No obstante, en cada pueblo esta combinación adquirió matices especiales. En el contexto de la música tradicional, el valor de los timbres instrumentales resultó fundamental para la creación de un ritmo regional.


Esta mezcla musical impostada por cada región fue expresada a través del baile, porque es con el cuerpo como se vive la música, es así como se llega a diferentes bailes como:

El Abozao: Que es una danza y ritmo típico del Chocó. Se origina en la cuenca del río Atrato, como expresión preferencialmente instrumental, y hace parte del repertorio festivo cuya ejecución se hace con Chirimía. La coreografía se traza como un juego de incitaciones mutuas entre el hombre y la mujer, en cada pareja, terminando con un cara a cara erótico.

El Bunde Chocoano: es una danza religiosa. Es diferente al currulao aunque se interpreta con los mismos instrumentos.  Está muy extendido entre las comunidades afro colombianas del litoral Pacífico, con un posible ascendiente en Sierra Leona (África).  Tiene carácter de canción lúdica y combina una expresión de los ritos fúnebres con una forma de canto inserto en el ámbito de las rondas y juegos infantiles, característicos de los niños mientras los adultos se ocupan del rito relacionado con la muerte.

La Caderona: es un ritmo-canto y baile cuya coreografía representa la supervivencia de los antiguos landós, vacunaos, o la danza de vientre, tradicional entre los esclavos africanos. Se interpreta con los mismos instrumentos de las danzas anteriores.

El Currulao: es la danza por excelencia de las comunidades afro colombianas del litoral Pacífico. Recoge características que sintetizan las herencias africanas de los esclavos traídos en la época colonial para las labores de minería adelantadas en las cuencas de los ríos del occidente del territorio. En la ejecución del currulao es posible observar características propias de un rito impregnado de fuerza ancestral e inclusive mágica.

La Jota Chocoana: es un baile muy popular en las provincias españolas de Aragón y Valencia, quedó muy poco de ella al convertirse en un ritmo criollo con influencia africana. Del ritmo vivo y fiestero de la "jota aragonés", se pasó a un ritmo emparentado con el toque del currulao. En ella la melodía pierde casi todo el relieve sonoro y el "canto" propiamente dicho, transformándose en una secuencia para ser bailada con pleno dominio de los tambores.

El tambor y los instrumentos de percusión son protagonistas de la música afrocolombiana. La música tradicional de las comunidades afrocolombianas está representada por los ritmos vigentes en el Caribe y en el litoral Pacífico. En el Caribe colombiano se distinguen claras herencias africanas acompañadas de aires europeos, españoles, anglosajones o de melodías indígenas. En el Pacífico se siguen recreando las tradiciones musicales africanas.

En el Caribe y el Pacífico colombianos se distinguen por lo menos tres elementos que permiten identificar las tradiciones musicales africanas. El primero de ellos es el uso de ciertos instrumentos musicales, como los tambores cónicos, las marímbulas y las marimbas de tablas sueltas. El segundo está relacionado con el uso del canto responsorial africano en los bailes cantados y en el manejo del ritual funerario en San Basilio de Palenque. El tercero son los marcadores lexicográficos en los cantos de lumbalú, que a la postre se constituyeron en elemento esencial para el surgimiento de una lengua criolla en el lugar.

La vitalidad del encuentro entre africanos, europeos e indígenas en el ámbito de la música tradicional, se destaca en las tonadas de la costa Caribe. La cumbia y la gaita responden a una estructura rítmica signada por el predominio de percutores de origen africano en confluencia con instrumentos de ascendencia indígena, como la flauta de millo y las gaitas, que constituyen la base melódica.

Es hermoso saber que somos una mezcla de música y sabor, es necesario luchar por nuestra sangre criolla y negra manifestada en la música festiva y alegre, el afrocolombiano es el descendiente del esclavo que vino aquí y se hizo libre, libre para vivir la música como una manifestación de su rebeldía y de su dolor, o de su vivencia diaria en coqueteo y amor.

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